5/25/2009

frases inconclusas

Consejo:
“Nunca te des por vencid@, sube la mirada y sigue tu camino”

Felicidad y tristeza son alternativos, internos, personales.

Vamos al fin del mundo, quiero lanzarme por el borde.

Soy el enigma que alguien más intentará resolver.

Libero mi alma… mojando las penas con sal.

Siempre digo la verdad, aunque aveces no concuerde con la realidad.

Creer es dudar. Confía.

Querer y amar nunca serán lo mismo.

Entre el sueño y la realidad. No te encuentro.

Tu boca sensual, tus besos amargos…

Si eres mi héroe ¿porque me lastiman tus crímenes?

Me encanta tu mirada, aunque aveces me la encajes en el alma

No te quejes de mi, es la parte de ti que me habita.

Tu, yo y tu ego no cabemos en la cama.

¿Amor?

Paciencia: Te esperaré.
Perseverancia: Aun te amo
Confianza: No dudo tu verdad.

No es que deje un espacio entre nosotros, es que este renglón tiene otra tinta.

Te amo, no lo dudes nunca. Podría hacer lo mismo.

Sos tan perfecto como la redondez del mundo.


Hoy desperté buscando tu ausencia
Volví a soñar con tus manos y tu boca
Extrañé aquel momento que jamás sucedió
Inclusive decee volver ahí.

Amemos, mientras el sol se escapa con la luna. Mientras olvidan perseguir a los amantes centenciados.




5/18/2009

La torre de babel

Este es un video fumadísimo de Los tres y se llama Torrre de Babel


Un video para los tiempos en que se necesita una sonrisa y reir de cualquier cosa

Be happy :D

5/11/2009

eres

"sólo el amor sería capaz de de continuar y justificar su existencia"
Anónimo
...eres, lo que mas quiero en este mundo, eso eres, mi pensamiento más profundo, también eres, tan solo dime lo que hago, aquí me tienes…

Eres de Café Tacuba, disco Cuatro Caminos.
Reconocí la tonada que sonó en mi celular, metí mi mano en la bolsa del pantalón para sacarlo. Es él, ya había llegado.
Por extraño que parezca, últimamente llegaba a todos lados ridículamente temprano, desde una hora hasta diez minutos antes, como hoy. Cuando llegué, me senté en una banca cercana a la entrada del centro comercial, un lugar desde donde puedo verlo llegar sin ser vista, durante mi desesperada espera, me he dado a la tarea casi inconsciente de maltratar un pequeño pedazo de papel publicitario. Estuve sentada, con su regalo a mi lado, había tardado casi un mes en completar el regalo, sabía que tenía que ser algo especial y me llevaría un poco de tiempo conseguir lo que fuera adecuado para la ocasión, pero ya estaba lista, y lo tenía a mi izquierda. Miré el anunció de una vitrina: “compra y viaja gratis con…”, esto me hizo tener la necesidad de repasar mentalmente lo que había estado planeando para los dos en este día, había cancelado ir a Six Flags con unos amigos para no defraudarlo en su cumpleaños. La agenda era corta y era las únicas cosas que se me habían ocurrido para ese día. Primero lo llevaría a pasear a cualquier sitio, yo tenía planeado el centro aunque estaría lleno a reventar por eso de que estábamos prontos a navidad; como siguiente sitio, lo llevaría a comer a donde él quisiera, después iríamos a algún parque a ver el tiempo caminar, y para cerrar con broche de oro, lo llevaría a mi casa para darle el pastel que yo misma había preparado. Todo estaba bien organizado, tan solo a la espera de su llegada.

…Eres cuando despierto lo primero, eso eres, lo que a mi vida le hace falta si no vienes, lo único, preciosa, que mi mente habita hoy…
La canción seguía sonando en mi celular, alcé la vista para poder localizarlo, y ahí estaba, parado, se le notaba la desesperación por encontrarme. Decidí levantarme del asiento, tomé con una mano su regalo que estaba delicadamente envuelto y con un moño en perfecta simetría y contraste con la caja. Comencé a caminar hacia la puerta trasera, esperando ansiosamente el momento de salir de ese lugar que me asfixiaba. Cuando llegué al elevador, tomé el celular entre mis manos. Una llamada perdida. Lo guardé en mi chaqueta y antes de soltarlo, volví a reconocer la música

...eres, lo que mas quiero en este mundo, eso eres…

Contesté el celular, su voz a través de la pequeña bocina se escuchaba tan dulce y preocupada a la vez.
-Hola ¿Karen? ¿Donde estas? ¿Ya casi llegas?
Me limité a sonreír para mis adentros y casi con la voz entre cortada le contesté:
-Lamento haberte hecho venir hasta aquí.
Se escucho silencio, un silencio que me acalambraba las entrañas.
-Me tengo que ir. Lo siento. Ah! Y feliz cumpleaños. Te a…
-¡Espera!- Contestó atropellando mi última frase- ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? No entiendo
-No te pido que me entiendas- Le contesté con la voz ya restablecida; con la mirada serena alcancé a ver la puerta de salida, ya sentía el sol lastimando mis pupilas y el sonido de los carros entorpecía su voz haciéndola casi imperceptible.
-¿Qué quieres? ¿Por qué lo haces?
-No sé, no lo sé. Lo siento, bye.
-¿Dónde es…
Colgué la llamada sin dejar que terminara su pregunta. No supe porqué lo hice, había puesto tantas ansias en esto, ¿Por qué ahora dejaba que todo se fuera por la coladera? Le estaba haciendo daño.
Miré hacia ambos lados de la carretera y la atravesé. No podía despejar mis pensamientos ¿Qué había fallado? ¿Por qué lo había hecho?
Empecé a caminar rumbo a un parque cercano y solitario que conocía por ahí, estaba un poco escondido como para que no cualquiera lo pudiera encontrar. Vuelta a la derecha, dos calles de frente, una a la izquierda, otra a la derecha ya ahí lo tienes. Apenas me encontraba dando la vuelta hacia la izquierda cuando sentí una mano en mi hombro, giré, estaba ansiosa por llegar al parque y escapar de aquel lugar donde compartía un pequeño espacio con él. Mire el rostro que pertenecía a esa mano tan familiarmente amable, me quedé pasmada del impacto, la sangre se me subió a la cara, sentí un ligero cosquilleo en mi estomago, perdí la noción de mis pies. Él estaba ahí parado, preguntándome con la mirada ¿qué era lo que me había pasado? La única reacción que logré tener fue lanzarme en un abrazo ocultando mi cabeza contra su pecho. No tenía sentido, no sabía porque de pronto me sentí tan inmersa una depresión, no tenía derecho a arruinar su día de aquella forma, sin embargo, él siempre estaba ahí, preguntándose el porqué de mis acciones. Suavemente me separó de su pecho tomándome por los brazos y con una mano alzando mi barbilla hasta que mi mirada cristalina por algunas lágrimas se cruzó con la suya, odio esa mirada tan suave y sutil, tan penetrante, quedé totalmente desarmada. Desvié la mirada y me encontré con sus labios, tan delicados y destellando ese rojo carmín, que sin que dijera palabra alguna, comencé a susurrar:
-Tengo miedo, miedo a perderte otra vez, es que antes de que te fueras te llegué a amar tanto que ahora tengo miedo a amarte.
No dijo nada, se limitó a abrazarme con fuerza y ternura. Me escondí entre sus brazos ocultando mis lágrimas que ahora brotaban como lluvia en pleno verano, intenté contenerme pero fue imposible. Alcé la vista para poder mirar su cara, me regaló una sonrisa angelical.
-Eso no va a pasar otra vez.
Intenté creerle y lo contemplé como una niña, una que ya no quiere correr porque se cae. Cerré los ojos y sentí sus manos acariciando mi cabello mientras se abría paso hasta mis labios.

4/26/2009

Blanca, bella

"No todos los que se arriesgan pasan la mar"
Mariana Frenk Westheim

Nos encontrábamos siempre en el mismo lugar variando la hora.
Su piel blanca y sus ojos azules, azul cielo, mar profundo.
Corríamos hasta la cama para regalarnos a nuestra pasión.
Desnudábamos, cada cual frente a su espejo, ella en mi y yo en ella.

Vivimos y morimos según el pulso del reloj.

"Recuerdo su piel, mas pálida y blanca que nunca
su cuerpo, desnudo y sereno,
las piernas flexionadas y los brazos extendidos,
sus pechos, un homenaje a la perfección
y su belleza afrodisiaca.
Ahí, recostada sobre su espalda,
ella, ilegalmente bella.
Ella, dulcemente sensual"

Aquel día caminamos al baño, blanco translúcido al recelo de su piel.
El dulzón de su cuerpo y su tersa boca rozando los secretos mientras el agua en la bañera resbalaba hasta tocar nuestros pies.
Detuve el flujo del agua y ella se introdujo en la tina, primero las piernas, luego el resto de su cuerpo hasta quedar totalmente sumergida, me miraba y sonreía.
Mis manos, astros bailarines al infinito de su cuerpo, se posaron en ella, sentí vértigo al acariciarla, me deslicé de su vientre hasta sus hombros, ella estaba tranquila, serena y observandome, leyendo mis pensamientos y gritándome su deseo, aun cuando sus palabras se fusionaban con el agua y solo escuchara las burbujas explotando en la superficie, yo sabia lo que ella deseaba y deseaba complacerla.
Mis manos, atraídas una de otra como dos imanes, se buscaron hasta encontrarse en su cuello.

Aun la recuerdo, ella era bella, era Blanca.

3/18/2009

mi cielo cladestino

"El amor es posesión en todos los sentidos"
Erick Ángeles Juárez

Era él. Lo amaba sin que me obligara a hacerlo. Yo podía hacerlo. Él jamás me amó, siempre lo supe y hoy, aun no tengo el valor suficiente para poder separarme de él, sé perfectamente que no ocuparé un espacio en él. Sólo me miento al intentar alcanzarlo y no lo lograré.

Las cosas comenzaron bien, con uno de mis múltiples tropiezos en mi curiosidad, caí al suelo y, mientras descansaba sobre mi espalda choqué con su mirada, una ranura de su iris en cuarto creciente me iluminó, su infinita belleza, me desvanecí en su ser.

Con el tiempo me fui induciendo a la complicidad de vernos a escondidas, de tocarle con el viento, de buscarle aunque estuviera presente. Abrí las ventanas de mi casa y él me pidió que quitara las cortinas, lo hice pero al poco tiempo contemplé que ya no me miraba, clandestinamente se introducía en mi mente, brotando en cada pensamiento; pero no pensaba en mi, no me buscaba, no me anhelaba como yo a él.

Intenté escapar, cerré las ventanas y lo notó, sus ojos, todo el tiempo vigilantes y ausentes me miraban sin mirarme, sin soltarme en libertad, asfixiando mi privacidad.

Hoy, mientras él parpadea en luna nueva, puedo descansar, respirar tranquila, extrañarlo a morir por la angustia de no tenerlo, de necesitarlo.

Hoy, en esta noche de gala, mientras los botones de su chaqueta brillan a millones de años luz, lo miro sin temor a ser vista, con el cosuelo de haberme enamorado de lo único que quizá nunca me podrá amar, de mi cielo que me hace sufrir, sin pudor a ser vista mientras lo espío, mientras desvisto sus adentros, mientras lo amo.
Él, tan calmado y constelado.