12/08/2009

me haces sonreir

Debo admitirlo, me haces sonreír.

Desde hace un par de semanas, tres para ser precisa, tengo la suerte –o causalidad- de encontrarme con él. Realmente no suelo fijarme en las cientos de caras que viajan en el metro pero por alguna extraña razón, o quizá porque casi me atropella en el pasillo mientras yo corría distraída (para variar) porque –al igual que él conejo de Alicia- ya era “tarde”. Ese día tenía examen  y a ser sincera,  no lo vi hasta que sentí una mano en mi hombro y a él frente a mi (al parecer yo iba en sentido contrario a mi destino –llevaba sin dormir dos días y mi estado de “automático” estaba encendido-), fue inevitable alzar la mirada y saber quien era aquella figura masculina con la que casi ocurre un accidente catastrófico, aunque pensándolo bien, ocurrió, no como las leyes de la física lo explicarían, sino como la bioquímica o la poesía.

En realidad no se que pasó, no se si es verdad o solo lo imagino yo, pero algo pasó, un chispazo, un clic, un latido, una mirada, y un “lo siento”. Él siguió caminando, yo bajé de mi nube hasta el suelo y me dí cuenta que iba de regreso, ya había perdido 2 minutos en el momento de transbordar en Tacuba de la línea 7 a la 2. ya iba dos minutos mas retrasada de CU. Cuando por fin reaccioné –perdiendo otros 10 segundos entre mirarlo y captar mi error- di media vuelta y corrí al metro que iba llegando, alcancé a entrar al tiempo que las puertas se cerraban, y mientras buscaba un espacio para acomodar mi pedacito de humanidad somnoliento hasta llegar a hidalgo, noté que entre la multitud estaba él en el mismo vagón, sentado en flor de loto leyendo algún buen libro. Me tomé la libertad de mirarlo a discreción a través de uno de los vidrios de la puerta en la que yo iba parada. Él es de altura media, cabello quebrado, usa lentes y tiene cierto carisma que me mantuvo hipnotizada hasta que tristemente bajé del vagón para volver a transbordar hasta universidad. Al llegar a la parada del pumabus –ruta 1- lo ví, ahí parado, a unas 20 o 30 personas atrás de la fila (a las 6:40am es un tanto abrumadora la inmensa cantidad de estudiantes que esperan el puma en esa ruta). Abordé el camión y sentí una extraña sensación de felicidad y tristeza –mezclados y paralelos – al ver que él no alcanzaba a abordar.
Pensé que las cosas se quedarían así, hasta que a los dos días lo volví a ver en el metro, y en el pumabus. Y también al siguiente día... y varios días después hasta -esperemos- hoy. En 5 minutos saldré hacia mi faculdad antes de que sea tarde.

Hace poco le escribí una nota y dice así:

"Debo admitir, me haces sonreír.
Son estas ganas de estar contigo
y no mirar el reloj,
para no recordar que el tiempo pasa
tan preciso a sí mismo.

Es el recuerdo de ese beso que no me has dado
lo que me hace desviar la mirada antes de que lo notes.

Cortar nuestro aire preciso
para que el silencio sea complementario.

Quisiera tocar tus manos y abrazar tu cuerpo,
sin embargo, es mejor así,
para dormir contigo con el cielo entre nosotros.

No te quiero, ni me gustas, ni eres alguien especial,
sólo te pienso y me haces sonreír,
sin razón alguna".

Y en verdad, yo se que no es normal soreír al pensar en un completo desconocido que me encuentro en el camino recurrentemente.

10/25/2009

Boys Over Flowers - What Should We Do by Jisun

Este video es de una canción que hace relativamente poco me enseñó una amiga. Y se merecía un espacio en este pequeño blog, espero que la disfruten tanto como yo.

Boys Over Flowers - What Should We Do by Jisun



Me preguntas como he pasado el día
Como si no hubiera pasado el tiempo
Digo q estoy bien,
Pero nos sabes como me siento realmente
¿Crees q puedo estar bien sin ti?
¿Acaso estas tu bien sin mi?
El mundo sin ti es tan duro que me siento culpable x seguir respirando
Que debería hacer
Aun vivo cada doloroso día gracias a tus palabras
Dime si lo que hago está mal
Dime ¿estás viviendo cada doloroso día como yo?
Tu y yo…
¿Llegamos demasiado tarde?
¿Perdimos nuestra oportunidad?
Yo aun pienso en ti
Y puede que te des cuenta…
¿Al fin llegamos a esto?
¿Así es como vamos terminar?
¿Todo esto te párese bien?
Yo no crea pueda hacerlo
El amor que encuentro contigo
No lo encontrarte en ningún otro sitio
Aunque muera
¿Qué debería hacer?
Si no eres tú, nadie podrá abrazar mi corazón
Por favor abrázame tu
Y sabes bien que, aunque todo el mundo lo intente,
Nadie podrá borrar de ti mis recuerdos
Así que, por favor, abrázame
¿Qué debería hacer?
Aun vivo cada doloroso día gracias a tus palabras
¿Dime si lo que hago está mal?
¿Estás viviendo cada doloroso día como yo?
Tu y yo…
¿Llegamos demasiado tarde?
¿Perdimos nuestra oportunidad?
Yo aun pienso en ti
Y puede que no lo sepas

7/25/2009

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Hoy me he levantado temprano a pesar de las tres horas que dormí. Solo necesito un poco de maquillaje y una sonrisa para disimular cualquier cosa. Hoy tengo una cita.

En la noche me dio por pensar muchas cosas, recuerdos sobre todo, y me di cuenta que al destino le gusta jugar utilizando las causalidades como pieza principal. Trataré de explicarlo un poco mejor.

Ayer se termino mi relación con Josue, habíamos durado muchos soles y lunas, en verdad que llegué a amarle pero ahora eso ya no cuenta. Ayer fui a su casa, hablamos y terminamos, solo le pedí un último beso, una última herida de sus labios. Momentos después me encontraba cuesta abajo –y no solo de la calle sino también de ánimos-, en el primer puente peatonal me quede parada mirando los carros, mirando como iban y venían, por un segundo pensé en terminar con todo pero salí huyendo hacia la primera combi que pasó.

Llegué a Pericentro y pase al seven a comprarme un café. Camine un poco hasta llegar a un escalón cualquiera y me senté a pensar, a hundirme en mis meditaciones mientras mi mirada se encontraba perdida en el infinito, de pronto una voz penetró mis oídos.
-¿Marlen?
Giré la cabeza para ver al chico que me llamaba, quería saber quien había interrumpido mis meditaciones, quien me podría haberme reconocido en ese lugar. Al mirarlo desde ese ángulo se veía mas alto de lo que en realidad era, era güero y delgado, con el cabello un poco largo y no lograba recordarlo hasta que miré sus ojos, podría ser que él había cambiado desde la última vez que nos habíamos encontrado pero sus ojos, esa mirada no la olvidaría jamás.
-Sa… ¿Saúl?
-Hola, me da gusto que te acuerdes de mí. ¿Qué haces aquí?
-¿Yo?... este…estaba… nada y ¿tu?
-Vengo de trabajar y pase por unas cosas por aquí, iba hacia mi casa y me pareció verte, por eso me acerqué pero ¿No estas haciendo nada? A mi me pareció verte muy concentrada en algo, incluso te veo un poco triste ¿Estas bien?...
¡Oh! Parece que hablé de más pero no llores, dime ¿Qué tienes?

Saúl es el hermano de una amiga de la secundaria, hace tres años que no nos veíamos en persona pero manteníamos contacto por Internet, tenía algún tiempo que me había confesado sus sentimientos hacia mi pero yo lo había rechazado. En ese momento sus palabras me habían desconcertado un poco.

-Mmm… solo estoy un poco nostálgica. Disculpa ¿Qué hora es?
-Son las 7:35
-¡Ops! Lo siento pero ya es tarde y me tengo que ir, ¿que te parece si luego platicamos?
-Ok. Te acompaño a la parada.
-Claro
-Y como te gusta el café, mañana te invito a tomar uno ¿A dónde quieres ir?
-Pero si aun no acepto tu invitación
-Pero no te puedes negar porque soy tu novio, de chocolate pero soy tu novio, ¿Lo olvidaste?
-Jajaja Ya que lo pones así no me puedo negar, te veo aquí mañana.

En alguna conversación en el msn habíamos quedado como novios, él era mi noviesin chocolatoso. Llegamos a la parada y antes de subir al camión, el me besó en la mejilla con una dulzura inusual en él.
-Entonces te veo mañana Len
-Si, bye

Llegué a mi casa y tuve que someterme al sermón de mis padres, sin darme cuenta el tiempo se me había ido como agua y ni siquiera lo noté; eran aproximadamente las 9:30 cuando llegué. Cuando por fin estuve en mi cuarto cerré la puerta, puse algo de música y me recosté en la cama a pensar y pensar… La nostalgia no tardó en llegar a mis ojos y rápidamente mis lágrimas fueron desvaneciendo el sabor a sal, mi almohada estaba mojada y el cesto de basura lleno de papel. Me levanté y tomé sus fotos, las plumas que adornaban mi espejo –regalo de Josue-, mi globo, un peluche, en total todas las cosas que se encontraban colocadas estratégicamente para recordar y sentir –aunque fuera mentira- que él estaba ahí conmigo pasaron a formar parte de mi caja de recuerdos, la caja que escondo bajo la cabecera de mi cama, la caja que siempre tiene polvo.
Si no puedo olvidar el contenido de esa caja, por lo menos la guardo la caja para no recordar.
Esta mañana me he despertado algo temprano a juzgar por el insomnio que me acompaño la mayor parte de la noche. Me he duchado, vestido y desayunado un café. Ahora mismo voy de camino al centro para encontrarme con Saul en el primer anden del metro Bellas Artes. El maquillaje y mi sonrisa -aunque fingida-disfrasan perfectamente mi estado de ánimo.

Aun lo pienso y he llegado a la idea de que el destino es curioso y le gusta jugar usando la causalidad como pretexto; mientras se terminaba mi relacion con ahora mi ex-pareja y me daba a la huida para no romper en llanto, curiosamente tome una combi hacia el toreo y para reflexionar un poco caminé hacia pericentro, me compre un café en el seven y me sente en una jardinera junto a la entrada inferior, fue entonces cuando escuche una voz pronunciando mi nombre.

-¿

5/31/2009

meu amant

Cierta parte de su vida era mía, tal vez por eso cierta parte de su muerte me pertenece.

Nos habíamos conocido desde el primer año de la preparatoria pero no fue hasta el final de la escuela -dos años después de conocernos-, que pasamos de ser amigos a amantes, todo en una noche.

En aquel tiempo yo llevaba una feliz relación con quien fuera, por llamarlo de alguna forma, el amor de mi vida. Sin embargo a un mes de cumplir año y medio de noviazgo, él intentó suicidarse; lo bueno es que solo fue un intento fallido pero desde entonces la relación comenzó a truncarse, por lo menos de mi parte. Su acción lo había dañado a él principalmente, y a mi. Mi mundo se había partido como un huevo, y por los orificios se derramaba mi amor, batiéndose en la nada. Aun así, intenté amarlo como antes. No lo logré.

A casi dos años de estar juntos - y a un mes de terminar la prepa -, él fue hospitalizado por cuarta ocasión a causa de las secuelas que le dejaran su suicidio. Por mi parte, el ánimo y mis fuerzas se iban desvaneciendo cada día más, lo necesitaba pero no debía necesitarlo. Me derrumbaba y él ya no era quien podía sostenerme.

La fiesta de fin había llegado, estaban todos mis amigos celebrando este tiempo, mi plan era simple, embriagarme y olvidar. Llevaba 6 caballitos y sin esperarlo, llegó Max y se sentó a mi lado y comenzamos a platicar, al principio los temas eran superficiales, fueron pasando las horas y la sobriedad nos llegaba rápidamente, en la fiesta muchos fueron cayendo rendidos y a las 3am los únicos despiertos. Sentados en las escaleras y mirando el cielo los temas de conversación se fueron terminando hasta quedar en silencio, entonces comenzaron las confesiones, yo le gustaba y él a mi desde hacía tres años, los coqueteos no se hicieron esperar hasta convertirse en besos y caricias. Aquella noche dormimos juntos -solo dormimos-.

Max era mi amante. Amaba mi sonrisa, mis pensamientos, mis caricias, mis labios, mis besos, mi pésima gracia corporal, mis ojos, mi cabello, mi mirada, mis latidos... El notaba cuando me esmeraba en arreglarme y cuando mis besos lo necesitaban, sabia lo que pensaba aunque se equivocara. Él era tan tímido y atrevido como yo, por eso siempre fui autentica con él. Yo no esperaba nada de él y él nada de mi, pero siempre había algo que recibir para cada quien. Él era lo que necesitaba, más no lo amaba.

La preparatoria había terminado pero mi relación con Max apenas comenzaba. Salimos juntos muchas veces, fuimos a parques, museos, conciertos, visitamos algunos cines pero no recuerdo haber visto ninguna película. La primera vez que fuimos a su casa, un pequeño departamento que ese día estaría solo, aprovechamos nuestra privacidad y ahí se desprendió de su virginidad. Estábamos locos, nos deseábamos y corríamos riesgos innecesarios para estar juntos. Yo no amaba a Max como a mi novio, pero nos amábamos a nuestra manera. Por otra parte, la relación con mi novio no iba muy bien, mi crudo distanciamiento no parecía importarle en absoluto y la situación con su salud iba mejorando, según me había enterado.

Quizá las cosas pudieron haber sido mejores, pero fueron como tenían que ser, y también como debían terminar.

Un sábado me llegó la noticia que Max había tenido un enfrentamiento con un sujeto X y no había salido bien, a las pocas horas de estar hospitalizado su corazón no resistió y dejó de latir. La noticia me destrozó pero tenía que ser fuerte y guardarme el dolor, pero ahora el dolor era más profundo que cuando casi muere mi novio porque quien moría no era quien dependía de mi fuerza, sino de quien dependía mi necesidad.

Vestida de negro y del brazo de mi novio tocamos la puerta del departamento, al abrir la puerta y mirar el interior, los recuerdos de tantas escenas llegaron instantáneas a mi mente y me hicieron palidecer pero al ver el cuerpo de Max recostado dentro de aquel féretro, tan sereno y tranquilo me hacía pensar que dormía, como tantas otras noches que habíamos pasado juntos. Me senté en una silla sin creer que fuera Max quien ahora perteneciera a otro mundo, uno quizá como los que habíamos soñado. Sentí los brazos de mi novio envolver mi cuerpo que se iba encogiendo a cada sollozo. Lloré, lloré como la lluvia, lloré hasta perder el sentido. Al despertar todo era cierto, se había ido, él era quien siempre habìa necesitado y ahora lo necesitaba, pero ya no estarla.

Una parte de mi vida fue suya, y una parte de su muerte es mía.