1/22/2010

escuchas?

¿Qué fue eso? ¿lo escuchaste? Juan... despierta, ¿lo puedes escuchar?

son cadenas, las arrastran. ¿ya lo escuchaste? Juan ¿me escuchas?

tengo miedo, escucho las cadenas, ¿quién es? Juan ¿quién es?

¿puedes callar las cadenas?, me asustan...

ya no las escucho ¿ tu las puedes escuchar? hay demasiado silencio

¿porqué el perro no ladra? ¿dónde estará? Juan... Juan... estas muy frío

¿estas dormido? Juan, ahí están otra vez, escucho cadenas...

es afuera, van caminando, afuera de la recamara...

parece que están cerca de las escaleras... ¿Ya las puedes escuchar Juan?...

Juan, tengo frío. Por favor, calla las cadenas... me dan miedo...

¿lo escuchas Juan? se está acercando... puedes ver su sombra atrás de la puerta...

y el brillo de las cadenas. Juan, hay alguien parado en la puerta...

Juan, por favor, dile que se valla...

las cadenas... suenan

escucho como se mueven las cadenas, las cadenas están en sus manos,

está moviendo las manos... no, las cadenas...

Juan, la puerta se está abriendo... Juan, despierta,

tengo miedo, despierta, Juan... Juan...

12/08/2009

me haces sonreir

Debo admitirlo, me haces sonreír.

Desde hace un par de semanas, tres para ser precisa, tengo la suerte –o causalidad- de encontrarme con él. Realmente no suelo fijarme en las cientos de caras que viajan en el metro pero por alguna extraña razón, o quizá porque casi me atropella en el pasillo mientras yo corría distraída (para variar) porque –al igual que él conejo de Alicia- ya era “tarde”. Ese día tenía examen  y a ser sincera,  no lo vi hasta que sentí una mano en mi hombro y a él frente a mi (al parecer yo iba en sentido contrario a mi destino –llevaba sin dormir dos días y mi estado de “automático” estaba encendido-), fue inevitable alzar la mirada y saber quien era aquella figura masculina con la que casi ocurre un accidente catastrófico, aunque pensándolo bien, ocurrió, no como las leyes de la física lo explicarían, sino como la bioquímica o la poesía.

En realidad no se que pasó, no se si es verdad o solo lo imagino yo, pero algo pasó, un chispazo, un clic, un latido, una mirada, y un “lo siento”. Él siguió caminando, yo bajé de mi nube hasta el suelo y me dí cuenta que iba de regreso, ya había perdido 2 minutos en el momento de transbordar en Tacuba de la línea 7 a la 2. ya iba dos minutos mas retrasada de CU. Cuando por fin reaccioné –perdiendo otros 10 segundos entre mirarlo y captar mi error- di media vuelta y corrí al metro que iba llegando, alcancé a entrar al tiempo que las puertas se cerraban, y mientras buscaba un espacio para acomodar mi pedacito de humanidad somnoliento hasta llegar a hidalgo, noté que entre la multitud estaba él en el mismo vagón, sentado en flor de loto leyendo algún buen libro. Me tomé la libertad de mirarlo a discreción a través de uno de los vidrios de la puerta en la que yo iba parada. Él es de altura media, cabello quebrado, usa lentes y tiene cierto carisma que me mantuvo hipnotizada hasta que tristemente bajé del vagón para volver a transbordar hasta universidad. Al llegar a la parada del pumabus –ruta 1- lo ví, ahí parado, a unas 20 o 30 personas atrás de la fila (a las 6:40am es un tanto abrumadora la inmensa cantidad de estudiantes que esperan el puma en esa ruta). Abordé el camión y sentí una extraña sensación de felicidad y tristeza –mezclados y paralelos – al ver que él no alcanzaba a abordar.
Pensé que las cosas se quedarían así, hasta que a los dos días lo volví a ver en el metro, y en el pumabus. Y también al siguiente día... y varios días después hasta -esperemos- hoy. En 5 minutos saldré hacia mi faculdad antes de que sea tarde.

Hace poco le escribí una nota y dice así:

"Debo admitir, me haces sonreír.
Son estas ganas de estar contigo
y no mirar el reloj,
para no recordar que el tiempo pasa
tan preciso a sí mismo.

Es el recuerdo de ese beso que no me has dado
lo que me hace desviar la mirada antes de que lo notes.

Cortar nuestro aire preciso
para que el silencio sea complementario.

Quisiera tocar tus manos y abrazar tu cuerpo,
sin embargo, es mejor así,
para dormir contigo con el cielo entre nosotros.

No te quiero, ni me gustas, ni eres alguien especial,
sólo te pienso y me haces sonreír,
sin razón alguna".

Y en verdad, yo se que no es normal soreír al pensar en un completo desconocido que me encuentro en el camino recurrentemente.

10/25/2009

Boys Over Flowers - What Should We Do by Jisun

Este video es de una canción que hace relativamente poco me enseñó una amiga. Y se merecía un espacio en este pequeño blog, espero que la disfruten tanto como yo.

Boys Over Flowers - What Should We Do by Jisun



Me preguntas como he pasado el día
Como si no hubiera pasado el tiempo
Digo q estoy bien,
Pero nos sabes como me siento realmente
¿Crees q puedo estar bien sin ti?
¿Acaso estas tu bien sin mi?
El mundo sin ti es tan duro que me siento culpable x seguir respirando
Que debería hacer
Aun vivo cada doloroso día gracias a tus palabras
Dime si lo que hago está mal
Dime ¿estás viviendo cada doloroso día como yo?
Tu y yo…
¿Llegamos demasiado tarde?
¿Perdimos nuestra oportunidad?
Yo aun pienso en ti
Y puede que te des cuenta…
¿Al fin llegamos a esto?
¿Así es como vamos terminar?
¿Todo esto te párese bien?
Yo no crea pueda hacerlo
El amor que encuentro contigo
No lo encontrarte en ningún otro sitio
Aunque muera
¿Qué debería hacer?
Si no eres tú, nadie podrá abrazar mi corazón
Por favor abrázame tu
Y sabes bien que, aunque todo el mundo lo intente,
Nadie podrá borrar de ti mis recuerdos
Así que, por favor, abrázame
¿Qué debería hacer?
Aun vivo cada doloroso día gracias a tus palabras
¿Dime si lo que hago está mal?
¿Estás viviendo cada doloroso día como yo?
Tu y yo…
¿Llegamos demasiado tarde?
¿Perdimos nuestra oportunidad?
Yo aun pienso en ti
Y puede que no lo sepas

7/25/2009

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Hoy me he levantado temprano a pesar de las tres horas que dormí. Solo necesito un poco de maquillaje y una sonrisa para disimular cualquier cosa. Hoy tengo una cita.

En la noche me dio por pensar muchas cosas, recuerdos sobre todo, y me di cuenta que al destino le gusta jugar utilizando las causalidades como pieza principal. Trataré de explicarlo un poco mejor.

Ayer se termino mi relación con Josue, habíamos durado muchos soles y lunas, en verdad que llegué a amarle pero ahora eso ya no cuenta. Ayer fui a su casa, hablamos y terminamos, solo le pedí un último beso, una última herida de sus labios. Momentos después me encontraba cuesta abajo –y no solo de la calle sino también de ánimos-, en el primer puente peatonal me quede parada mirando los carros, mirando como iban y venían, por un segundo pensé en terminar con todo pero salí huyendo hacia la primera combi que pasó.

Llegué a Pericentro y pase al seven a comprarme un café. Camine un poco hasta llegar a un escalón cualquiera y me senté a pensar, a hundirme en mis meditaciones mientras mi mirada se encontraba perdida en el infinito, de pronto una voz penetró mis oídos.
-¿Marlen?
Giré la cabeza para ver al chico que me llamaba, quería saber quien había interrumpido mis meditaciones, quien me podría haberme reconocido en ese lugar. Al mirarlo desde ese ángulo se veía mas alto de lo que en realidad era, era güero y delgado, con el cabello un poco largo y no lograba recordarlo hasta que miré sus ojos, podría ser que él había cambiado desde la última vez que nos habíamos encontrado pero sus ojos, esa mirada no la olvidaría jamás.
-Sa… ¿Saúl?
-Hola, me da gusto que te acuerdes de mí. ¿Qué haces aquí?
-¿Yo?... este…estaba… nada y ¿tu?
-Vengo de trabajar y pase por unas cosas por aquí, iba hacia mi casa y me pareció verte, por eso me acerqué pero ¿No estas haciendo nada? A mi me pareció verte muy concentrada en algo, incluso te veo un poco triste ¿Estas bien?...
¡Oh! Parece que hablé de más pero no llores, dime ¿Qué tienes?

Saúl es el hermano de una amiga de la secundaria, hace tres años que no nos veíamos en persona pero manteníamos contacto por Internet, tenía algún tiempo que me había confesado sus sentimientos hacia mi pero yo lo había rechazado. En ese momento sus palabras me habían desconcertado un poco.

-Mmm… solo estoy un poco nostálgica. Disculpa ¿Qué hora es?
-Son las 7:35
-¡Ops! Lo siento pero ya es tarde y me tengo que ir, ¿que te parece si luego platicamos?
-Ok. Te acompaño a la parada.
-Claro
-Y como te gusta el café, mañana te invito a tomar uno ¿A dónde quieres ir?
-Pero si aun no acepto tu invitación
-Pero no te puedes negar porque soy tu novio, de chocolate pero soy tu novio, ¿Lo olvidaste?
-Jajaja Ya que lo pones así no me puedo negar, te veo aquí mañana.

En alguna conversación en el msn habíamos quedado como novios, él era mi noviesin chocolatoso. Llegamos a la parada y antes de subir al camión, el me besó en la mejilla con una dulzura inusual en él.
-Entonces te veo mañana Len
-Si, bye

Llegué a mi casa y tuve que someterme al sermón de mis padres, sin darme cuenta el tiempo se me había ido como agua y ni siquiera lo noté; eran aproximadamente las 9:30 cuando llegué. Cuando por fin estuve en mi cuarto cerré la puerta, puse algo de música y me recosté en la cama a pensar y pensar… La nostalgia no tardó en llegar a mis ojos y rápidamente mis lágrimas fueron desvaneciendo el sabor a sal, mi almohada estaba mojada y el cesto de basura lleno de papel. Me levanté y tomé sus fotos, las plumas que adornaban mi espejo –regalo de Josue-, mi globo, un peluche, en total todas las cosas que se encontraban colocadas estratégicamente para recordar y sentir –aunque fuera mentira- que él estaba ahí conmigo pasaron a formar parte de mi caja de recuerdos, la caja que escondo bajo la cabecera de mi cama, la caja que siempre tiene polvo.
Si no puedo olvidar el contenido de esa caja, por lo menos la guardo la caja para no recordar.
Esta mañana me he despertado algo temprano a juzgar por el insomnio que me acompaño la mayor parte de la noche. Me he duchado, vestido y desayunado un café. Ahora mismo voy de camino al centro para encontrarme con Saul en el primer anden del metro Bellas Artes. El maquillaje y mi sonrisa -aunque fingida-disfrasan perfectamente mi estado de ánimo.

Aun lo pienso y he llegado a la idea de que el destino es curioso y le gusta jugar usando la causalidad como pretexto; mientras se terminaba mi relacion con ahora mi ex-pareja y me daba a la huida para no romper en llanto, curiosamente tome una combi hacia el toreo y para reflexionar un poco caminé hacia pericentro, me compre un café en el seven y me sente en una jardinera junto a la entrada inferior, fue entonces cuando escuche una voz pronunciando mi nombre.

-¿