En las mañanas, cuando despierto, lo primero que pienso es en no levantarme, en quedarme en aquel lugar en el que estaba y sin embargo, me calzo los zapatos y me visto, me miro al espejo y escucho los ruidos afuera, en la calle, en el patio, entre las paredes con los vecinos.
Salgo a la calle y vivo. También sobrevivo.
Sentada en el transporte, el bus o el subterráneo me pregunto ¿Qué dirías tu? si, qué dirías de mi cara adormilada vacilando por el andén entre subir al vagón o caer hacía la multitud; de suspirar cada momento aquellos ratos en la preparatoria; de no haberte elegido; Si, ¿Qué me dirías ahora que no somos aquellos chavales? Ahora que eres padre de familia y yo un adulto más entre los asalariados. ¿Qué me dirías si eligiera marcarte un día cualquiera para saber que sigues por ahí?
Y me hago esta pregunta sobre todas las cosas que pienso, simplemente por que no estás, porque no contestas, porque no me responderás.
¿Qué me dirías si te digo que te extraño?
7/29/2016
7/23/2016
Him
Tal vez dimos demasiado, tal vez no.
Tal vez nos faltaba crecer.
Tal vez te sobraba experiencia.
Tal vez me sobraba ingenuidad.
Tal vez estuvimos demasiado tiempo juntos.
Tal vez si no hubieras sido tu a quién buscaba.
Tal vez si no hubieras elegido seguir el juego.
Tal vez, sólo tal vez, podría haberme alejado a tiempo.
Tal vez nos faltaba crecer.
Tal vez te sobraba experiencia.
Tal vez me sobraba ingenuidad.
Tal vez estuvimos demasiado tiempo juntos.
Tal vez si no hubieras sido tu a quién buscaba.
Tal vez si no hubieras elegido seguir el juego.
Tal vez, sólo tal vez, podría haberme alejado a tiempo.
1/16/2016
Déjame odiarte
Déjame pensar en ti, déjame dibujarte en el espacio, en el
no-tiempo. Desnudarte en mi imaginación, besarte en el anhelo, arañarte en la
memoria.
Déjame sentir rencor por ti, recordar que no te deseo, que
tus manos se han ido, que tu perfume me lastima, que no paro de sangrar, mi piel
no quieren sentir, mi corazón no quiere latir.
Déjame el dulce velo del olvido para no extrañar tu mirada,
tu cabello, tus labios y las constelaciones de tu cuerpo y pensar que lo que
fuimos no pasó jamás.
Déjame devorar tus pensamientos, consumir tu alma,
arrebatarte el corazón, déjame con un pedazo de ti que incluya tu pulso, tu
calor o tu respiración.
Déjame estar contigo como nunca estuvimos, en otra vida, en
otro lugar, en otro tú y otra yo. Y así, no sentir que quisiera tantas cosas
contigo.
Déjame odiarte con todo mi ser, desde las arrugas de mi
corazón hasta las heridas de mi alma.
1/09/2016
Tenemos más de cien mentiras
Tenemos mas de cien mentiras para vivir,
y las verdades para sobrevivir.
y las verdades para sobrevivir.
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